Auditoría de SEO y de visibilidad en asistentes de IA sobre el rediseño de BBVA Pivot, hecha sobre el diseño en Figma y antes de escribir una línea de código: 24 pantallas en tres anchos de pantalla, 263 hallazgos y una especificación con 63 requisitos para el equipo de desarrollo.
Lo normal en SEO es llegar cuando la web ya está hecha, encontrar lo que está mal y pedir que se rehaga. En BBVA Pivot el encargo fue el contrario: auditar el rediseño mientras todavía vivía en Figma, antes de que existiera una línea de código. Veinticuatro pantallas dibujadas cada una en sus tres anchos de pantalla, setenta y dos marcos en total, más las variantes de estado. Arreglar una arquitectura de direcciones sobre un diseño cuesta una conversación; arreglarla sobre un sitio ya publicado cuesta una migración.
La revisión cubrió once frentes, cada uno con su código: arquitectura de información, jerarquía de encabezados, requisitos técnicos y renderizado, enlazado interno, contenido y nombres de producto, idiomas y mercados, visibilidad en asistentes de IA, conversión y medición, imágenes y multimedia, y versión móvil. De ahí salieron 263 hallazgos, 22 de ellos críticos. Cada uno con un código que no cambia entre el informe y la hoja de cálculo, para que el equipo pudiera repartirse el trabajo por código y volver al argumento completo cuando hiciera falta.
Algunos hallazgos solo se ven mirando el diseño con ojos de buscador. Ninguna de las veinticuatro pantallas llevaba etiqueta de título ni meta descripción, así que se escribieron las veintitrés en español, una por pantalla. El diseño no traía ninguna dirección, de modo que se especificó la arquitectura entera: el idioma en la ruta sobre un único dominio, la nomenclatura de los segmentos, la página de error y el mapa de redirecciones desde las direcciones actuales. Y los carruseles, acordeones y pestañas guardaban buena parte del contenido citable del sitio: si ese texto no viaja en el HTML servido, lo que ve un buscador es una fracción de lo que se ha diseñado.
La parte de GEO, cincuenta y cuatro hallazgos, trata lo que casi nadie mira todavía: a qué preguntas responde cada página, con qué formato, con qué hechos verificables detrás y qué política de acceso tienen los rastreadores de los asistentes. La entrega fueron tres piezas: el documento que argumenta los hallazgos críticos, una especificación con 63 requisitos y 33 comprobaciones previas a publicar para el equipo que iba a maquetar, y una matriz con los 359 códigos en una sola hoja, cada uno con su ficha completa. El objetivo no era entregar una lista de quejas, sino algo que el equipo de desarrollo pudiera tener abierto al lado mientras construía.