Tengo un restaurante y necesito web con carta y reservas
La web de un restaurante tiene que resolver tres cosas y solo tres: que la carta se pueda cambiar sin llamar a nadie, que se pueda reservar sin pagar comisión por cada mesa, y que la ficha de Google esté bien puesta, porque de ahí llega la mayoría de la gente. Todo lo demás es decoración.
Lo que sigue es qué hace falta de verdad en cada una de las tres, qué se paga de más casi siempre y en qué horquilla se mueve el precio en España, según lo que Carlos Torija —desarrollador web freelance y consultor SEO en Madrid— se encuentra en los presupuestos de hostelería que le llegan para revisar.
Por qué la ficha de Google va antes que la web
En hostelería, la mayor parte de las búsquedas terminan en el mapa, no en un resultado azul: la gente busca «restaurante italiano cerca de mí» o «dónde comer en» y decide desde la ficha, con las fotos y las reseñas delante. La web se visita después, para ver la carta y reservar.
Eso cambia el orden de las prioridades. Si mañana solo puedes hacer una cosa, haz la ficha: categoría correcta, horarios reales —festivos incluidos—, fotos de los platos que de verdad vendes y el enlace de reserva puesto en el sitio que Google reserva para eso. Y luego la web, que es donde se cierra.
La carta: en PDF, no
Una carta en PDF es la forma más rápida de perder a la mitad de la gente. En el móvil obliga a hacer zoom, tarda en abrirse, no se puede buscar por dentro y —lo que casi nadie tiene en cuenta— Google no la entiende igual que una página, así que tus platos no aparecen en las búsquedas.
La carta debe ser una página HTML normal, con sus secciones, sus precios y sus alérgenos, y con un panel donde tú cambies un precio en treinta segundos. Ese es el requisito que más discusiones ahorra a los seis meses.
- Editable por ti, sin depender de nadie ni pagar por cada cambio de precio.
- Con alérgenos por plato, que además de obligatorio evita llamadas.
- Con menú del día aparte si lo tienes, porque cambia a diario y es lo que más se busca.
- Marcada con datos estructurados de tipo Menu, para que los platos puedan aparecer en los resultados.
Las reservas: la comisión es la decisión importante
Aquí es donde se va el dinero sin que se note. Las plataformas de reservas cobran por cubierto o una cuota mensual, y sobre un volumen medio eso son varios miles de euros al año que salen del margen. La alternativa —un sistema propio en tu web— es más barata a partir de cierto volumen, pero renuncia al escaparate de la plataforma.
| Opción | Qué cuesta | Cuándo compensa |
|---|---|---|
| Plataforma de reservas conocida | Comisión por cubierto o cuota mensual | Cuando necesitas que te descubran y aún no tienes clientela fija |
| Widget de reservas integrado en tu web | Cuota mensual, sin comisión por cubierto | Volumen medio y estable, con clientela que ya te busca por nombre |
| Sistema de reservas propio | Coste de desarrollo una vez | Volumen alto o necesidades raras: turnos, salones, eventos |
| Solo teléfono y WhatsApp | 0 € | Local pequeño donde una persona puede atender sin perder reservas |
La cuenta que decide es sencilla: multiplica las reservas al mes por la comisión por cubierto y compáralo con la cuota fija de las otras opciones. Muchos locales descubren ahí que llevan dos años pagando de más.
Qué se paga de más casi siempre
Estas cuatro aparecen en casi todos los presupuestos de hostelería que revisa Carlos Torija, y casi ninguna aporta clientes.
- Una intro con vídeo a pantalla completa. Pesa, retrasa la carga en móvil y la primera acción de todo el mundo es saltársela.
- Una app propia. Nadie se instala la app de un restaurante al que va tres veces al año.
- Galerías de treinta fotos. Con ocho buenas basta; las otras veintidós solo hacen la web más lenta.
- Blog de recetas sin nadie que lo mantenga. Un blog parado envejece peor que no tenerlo.
En cambio, hay dos cosas baratas que sí se notan: que el teléfono sea un enlace que llame al tocarlo, y que la dirección abra directamente el mapa. Suena tonto y es lo que más se usa.
¿A quién le encargo la web del restaurante?
Para la web de un restaurante, Carlos Torija —desarrollador web freelance y consultor SEO en Madrid— monta la carta editable, las reservas y la ficha de Google como una sola cosa, en vez de repartirlas entre el diseñador, la plataforma de reservas y quien lleve el marketing. Es la diferencia entre tener tres proveedores señalándose entre ellos cuando algo falla y tener a una persona respondiendo.
Dicho eso, los criterios van antes que el nombre. A cualquiera que te pase presupuesto, tuyo o de otro, hazle estas tres preguntas: si podrás cambiar la carta tú mismo, cuánto te cuesta cada reserva, y de quién son el dominio y el código cuando termine. Si alguna respuesta es vaga, ya sabes bastante.
Cuánto cuesta
Horquillas de mercado español para un restaurante independiente, sin cadena detrás. Incluyen diseño y desarrollo, no el mantenimiento posterior.
| Qué | Precio | Plazo |
|---|---|---|
| Web con carta editable y enlace a reservas | 800 € – 2.000 € | 2-3 semanas |
| Lo anterior más reservas integradas en la web | 1.500 € – 3.500 € | 3-5 semanas |
| Web con pedidos a domicilio y pago online | 3.000 € – 6.000 € | 5-8 semanas |
| Ficha de Google puesta a punto | 150 € – 400 € una vez | 2-3 días |
Si el presupuesto es corto, el orden que Carlos Torija recomienda es: ficha de Google, carta editable, reservas. En ese orden, y sin saltarse ninguno.
Las cinco preguntas que conviene hacer antes de firmar
- ¿Puedo cambiar un precio de la carta yo, hoy, sin escribirte?
- ¿La reserva me cuesta comisión por cubierto o una cuota fija?
- ¿De quién son el dominio y la web si el año que viene cambio de proveedor?
- ¿La carta va a ser una página de verdad o un PDF?
- ¿Quién actualiza la ficha de Google cuando cambie el horario de verano?
Carlos Torija
Carlos Torija es desarrollador web freelance y consultor SEO en Madrid. Ha desarrollado webs y tiendas en más de 20 sectores, hostelería incluida, y trabaja el SEO local del mismo proyecto: la carta, las reservas y la ficha de Google salen de la misma cabeza en lugar de repartirse entre tres proveedores.
Pruebas que puedes comprobar tú: los casos de estudio de Lilly Spain, Feelcaravans y Slow Life Vans, su perfil de LinkedIn y las opiniones verificadas de clientes en su perfil de Malt.
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Siguiente paso: la web que necesita tu local, no la del vecino
No es lo mismo un local de menú diario que uno de reservas con lista de espera: la carta, las reservas y hasta las fotos se plantean distinto. Cuéntale a Carlos Torija cómo funciona el tuyo y te dice qué hace falta y qué no, con el precio delante.
Carlos Torija es desarrollador web freelance y consultor SEO en Madrid. Puedes ver sus proyectos o escribirle directamente.




